Ana Q

A partir de las definiciones emanadas de la Medicina y la Grafología, vamos a intentar establecer el posible nivel de interacción de ambas ante la enfermedad y su evolución en el tiempo.

La Grafología es un método estadístico basado en el análisis e interpretación de los aspectos del movimiento, espacio y forma de la escritura manuscrita.

Existen varias especialidades grafológicas según sus objetivos: selección de personal, grafología infantil, peritaciones caligráficas, grafopatología y grafoterapia.

Podemos definir la Medicina como la ciencia de los estados sano y enfermo del cuerpo humano y el arte de evitar o curar enfermedades.

Para el ejercicio de la profesión médica, es necesario el uso correcto de las ciencias médicas, entre las que se encuentran la Patología y la Terapéutica.

La Patología es el conocimiento de las manifestaciones fisiológicas que produce la enfermedad, es decir, los cambios que sufre nuestro cuerpo ante una determinada afección. Es imprescindible su conocimiento, para sospechar y diagnosticar correctamente. La Terapéutica es la encargada de tratar las enfermedades haciendo uso de distintos medios terapéuticos como la farmacoterapia o medicación, la psicoterapia, la cirugía y otros.

Los medios diagnósticos como pueden ser las radiografías, las analíticas o el TAC, encaminan hacia el origen o etiología de la enfermedad. También la grafología puede aportar datos importantes respecto a la Patología facilitando la sospecha diagnóstica como en la Terapéutica, ayudando al tratamiento de las enfermedades.

¿Cómo se manifiesta la salud o la enfermedad en la escritura? El hecho de escribir se realiza por imitación y va llegando a convertirse en un acto semiautomático, como medio de expresión.

Este sincronismo se ve afectado por la enfermedad; así en ciertos procesos mentales el automatismo inconsciente se desorganiza de modo que no obedece las órdenes del pensamiento, del consciente, por lo que aparecen en la escritura omisiones, repeticiones, temblores, etc.

Con las enfermedades orgánicas también ocurre lo mismo, también dejan huella en la escritura como lo hacen a nivel funcional. Quizá quede más claro con un ejemplo simple: si una persona padece dolor de espalda, es lógico que vaya inclinada sobre un costado y con la mera observación ya nos podamos dar cuenta de su dolencia.

La Grafopatología se basa en que cualquier hecho, gesto o manifestación, representan la situación psicosomática de aquella persona que los produce.

A nivel escritural el enfermar puede manifestarse por una pérdida de fuerza, energía o vitalidad dependiente de la zona afectada.

El ejemplo más claro para ver la relación disfunción orgánica – disfunción escritural es el Parkinson o parálisis agitante.

El Parkinson es un proceso degenerativo de los ganglios basales del tronco cerebral, que suele aparecer en personas mayores. Como enfermedad evolutiva, causa invalidación y por tanto sus manifestaciones son cada vez más graves. Su escritura es:

  • Lenta
  • Disminuye su tamaño en relación a la letra anterior
  • Trazo tembloroso
  • Oscilaciones constantes
  • Mayor presión
  • Desaparecen las formas angulosas
  • Suelen negarse a escribir
  • Los puntos aparecen como rayas sinuosas

Estos rasgos se corresponden con las principales manifestaciones clínicas de la enfermedad:

  • Bradipsiquia o enlentecimiento del pensamiento, en el que suelen tener reacciones lentas con pérdidas de iniciativa. En la escritura prevalece la lentitud.
  • Temblor de reposo que disminuye con el movimiento y desaparece con el sueño. Correspondería a los trazos temblorosos, a las vibraciones y a la disminución del tamaño de las letras para evitar que el temblor sea tan obvio.

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  • Rigidez corporal. Esto unido al temblor, dificulta la formación correcta de los puntos, convirtiéndolos en rayas sinuosas. También la rigidez dificulta escribir por lo que se suelen negar a hacerlo.

Aunque actualmente están tipificadas estadísticamente las enfermedades mentales según sus rasgos grafológicos y agrupadas las disfunciones orgánicas según la localización de la lesión, todavía falta el estudio pormenorizado de cada enfermedad, en donde recoger los rasgos concretos que la definan. Llegado este momento, podríamos seguir la evolución de la enfermedad en los controles periódicos y plantear orientaciones diagnósticas.

La otra especialidad que podría dar apoyo a la Medicina es la Grafoterapia. Es una especialidad basada en la modificación de los rasgos gráficos denotadotes de estados patológicos o disfunciones psíquicas y se fundamenta en lo siguiente:

  • El carácter condiciona el gesto gráfico por lo que se establece una relación empírica entre un elemento escritural y un elemento de carácter.
  • Con la modificación del rasgo gráfico se puede establecer la mejoría psicosomática de un individuo.

Con esto no pretendemos decir que se pueda curar una enfermedad, sino que se pueden disminuir los estados anímicos o psicosomáticos que la puedan empeorar.

Un ejemplo sería un individuo con una disfunción cardiaca en la que existiera una disminución del flujo sanguíneo al propio corazón. Este individuo, además de llevar un seguimiento y tratamiento médico, debe intentar reducir su nivel de estrés o ansiedad, ya que pueden actuar como agravantes de tal enfermedad.

Si el carácter del sujeto es impulsivo, nervioso o ansioso puede que su enfermedad se agrave y en situaciones estresantes se reduzca el flujo sanguíneo del corazón, apareciendo zonas isquémicas o infartadas.

¿Cómo podría actuar un grafoterapeuta en un caso así?

En primer lugar, plantearíamos una metodología consistente en fijar los puntos positivos y trabajarlos para que sigan permaneciendo, es decir asentar los rasgos propios del carácter del individuo que no afecten a su estado o no quieran ser modificados para que no desaparezcan.

Los elementos negativos que puedan agravar la propia enfermedad, sufren un proceso de modificación lenta y progresiva haciendo consciente cada rasgo y su interpretación hasta que el individuo lo realice espontáneamente por sí solo.

Para este tipo de terapia es fundamental la tenacidad y hacer consciente la interpretación de los rasgos que se modifican.

Los principales rasgos de las disfunciones cardiacas son:

  • Temblores en las zonas medias de los óvalos.
  • Óvalos deformados.
  • Escritura ágil, móvil.
  • Presión débil: rotos, fraccionamientos.
  • Puntuación anormal, cambiada: puntos por comas.
  • Reenganches que dan lugar a :
    • descargas de tinta
    • suciedades
    • óvalos cegados
    • uniones anormales

 La presión débil pone de manifiesto la disminución de la resistencia física del individuo.

En resumen, podemos decir que las molestias cardiacas provocadas por intermitencias en el funcionamiento del corazón se traducen en la escritura por sobresaltos de la mano, que forma interrupciones bruscas y roturas en las letras.

Para intentar controlar la enfermedad o impedir que avance, nos centraremos en atacar los rasgos propios del carácter del enfermo que puedan acelerarla. En este caso, trataremos la impulsividad, la ansiedad y el estrés.

Aunque es difícil resumir una terapia puesto que es individual y particular para cada caso, intentaríamos centrarla fundamentalmente en:

  1. Evitar rasgos propios de impulsividad (barras de la “t” descolocadas, puntos de las “i” en forma de raya…)
  1. Evitar grandes espacios en blanco en el texto o separaciones grandes entre palabras, que suelen deberse a la propia ansiedad (bolsas, pasillos, fantasmas…)
  1. Guardar una velocidad de la escritura que no sea precipitada, puesto que puede ser debido a un carácter nervioso.

Para modificar tales rasgos, se utilizan en un primer momento plantillas que dirigen o limitan la escritura en el papel, y conforme se vayan asimilando las modificaciones, se escribirá directamente sobre el folio.

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El panorama actual del uso de la Grafología en la Medicina deja mucho que desear.

El Índice Médico Español, es una base de datos que recoge los artículos de más de 150 revistas médicas españolas desde 1965 hasta la actualidad. Esta base de datos, clasifica los artículos en función del autor, la materia o la revista en la que se encuentra.

Tras la búsqueda por materias en lo referente a la Grafología, hallamos únicamente un artículo publicado en 1989: “Rasgos de la personalidad del epiléptico, estudio mediante una nueva técnica grafológica objetiva”.

Realizando la misma búsqueda en una base de datos de Ciencias Sociales (ISOC), encontramos 75 artículos relacionados con la grafología entre 1982 y 1993.

¿Cómo avanzar en este campo de la Medicina?

Pues bien, un grafólogo por si mismo no puede entender las distintas facetas a que da lugar el enfermar, ni establecer lo que es coadyuvante para que la enfermedad evolucione desfavorablemente y así eliminarlo.

Un médico tampoco es capaz de realizar terapias de modificación de rasgos ya que desconoce la interpretación y el análisis grafológico.

La evolución en el campo de la investigación se debe basar en el estudio conjunto de médicos y grafólogos para poder comprender así de forma individualizada cada enfermedad y tipificar sus rasgos gráficos, evolución y terapéutica.

Siempre se ha dicho que el mejor lugar de trabajo del médico ha sido la silla, lugar donde escucha las explicaciones del enfermo.

Esperemos que de aquí a unos años, además de la silla sea la mesa junto a unos escritos.