Mi amiga Violeta ha sacado un 10 en el examen oral. Un tribunal ha considerado que reúne todas las cualidades, y no son pocas, para ser merecedora de semejante reconocimiento.
¿Qué has hecho Violeta? Desvélanos tus secretos. Ayúdanos a desdramatizar la temida prueba de fuego que llena el cuerpo de clavos a tantos buenos estudiantes.
Un día me dijiste, mientras te decías a ti misma, «no temo el examen oral, pienso que es la mejor oportunidad que me brindan para demostrar que no sólo sé, sino que además sé como transmitirlo».
Claro, no sólo fabricas el producto con horas de estudio, memorización de largos y densos párrafos carentes de interés. No sólo vives una temporadita de renuncias, encierros y desvelos, cansancios y tensiones, eso ya lo hacen muchos. Tú, además, te ocupaste de su venta. Dicho de otro modo, aprendiste la copla y supiste cantarla. Y creo, que hasta bailarla, porque un 10 … «no se lo dan a cualquiera».
Violeta quiere ser docente, desea enseñar y se ocupa en lograrlo. ¿Qué hay que hacer? ¿Exponer? Obvio. ¿De qué otra forma se enseña?

IMG-20151110-WA0001Y no se le clavaron los pies en el suelo ni las manos en los bolsillos. No se le clavaron los ojos en el fondo del aula ni la voz en el estómago. No se clavó la autoestima en el recursivo «no puedo» ni las ideas en el temido «¿y si me quedo en blanco?”. No hubo más clavo que el de la voluntad, y parece que bien gordo.
Arrancó el motor con el conocimiento, despegó con naturalidad, simpatía y buenas artes de comunicación no verbal y voló manteniendo el interés en el aire tanto como duró el viaje, que sólo finalizó cuando quedó constancia de su valía y esfuerzo.
La clave está en la palabra «puedo»; en tener la certeza de que si en tu mente las ideas están claras, bien aprendidas y asimiladas, no existe más barrera para expresarlas que la falta de confianza. Y no es imposible abatirla.
Si alguien me pregunta sobre tí, les contaré. Si alguien busca una buena profesora, que me pregunte. Y si alguien quiere aprender lo que tú sabes, es de justicia echarles un cable, porque es lamentable que el miedo a volar no nos permita conocer el mundo.
Soy tu profesora y amiga, y tras esta lección, tu alumna.
Violeta, tienes toda nuestra admiración, parlanchina.

Mª Teresa García Navarrete
Directora de AUDES Formación